Tratamiento y recuperación de un desgarro muscular o rotura de fibras

Blog de Osteopatía

Las roturas de fibras o desgarros musculares, son lesiones musculares que pueden producirse de una manera directa, como consecuencia de una contusión, o mucho más frecuentemente, de una manera indirecta, como consecuencia de una elongación brusca del músculo generalmente producida por una contracción rápida y fuerte del mismo.

Los músculos son estructuras contráctiles altamente vascularizadas e inervadas. Por lo tanto, cuando se produce una rotura de fibras o rotura fibrilar, siempre viene precedido de un dolor agudo concreto y localizable. Las personas que las sufren, en ocasiones describen estos dolores como si hubieran recibido una “pedrada” sobre todo cuando son ocasionados en la parte posterior de la pierna, concretamente en el gemelo o gastrocnemio, de ahí que a la rotura de fibras del gemelo se le denomine “Síndrome de la pedrada”

La gravedad de las roturas de fibras viene derivada por múltiples factores, localización, tamaño y morfología de la rotura, edad, enfermedades coexistentes, estado de salud general… Hay multitud de tipos de clasificación de estás roturas pero en general vienen determinadas por el número de fibras musculares que se desgarran en la lesión. Pudiendo haber roturas de fibras muy pequeñas que se miden en milímetros (también llamadas micro-roturas) o roturas fibrilares que pueden llegar a varios centímetro de longitud.

En cuánto tiempo se puede curar un desgarro muscular o rotura fibrilar

El tiempo de recuperación de una lesión muscular de estas características varia considerablemente dependiendo de varios factores; el tipo y tamaño de la rotura muscular, el tratamiento recibido, aspectos propios de la persona que lo padece (estado de salud, peso, edad, sexo…)

En términos generales, asumiendo que se realiza un proceso de rehabilitación adecuado y que los plazos dados pueden ser distintos dependiendo de las características de cada individuo, las roturas de fibras tienen estos tiempos aproximados de curación

  • Grado 1 o leve: 8 a diez días.
  • Grado 2 o moderado: De tres a cuatro semanas.
  • Grado 3 o grave: Tres semanas a un mes.

 

TRATAMIENTO, PROCESOS Y FASES DE CURACIÓN

– Primeros días después de una rotura de fibras: fase aguda (de 1 a 5 días)

1. Aplicación de frío.

Lo más recomendable cuando tenemos una rotura de fibras es la aplicación de hielo sobre la zona donde se ha producido la rotura. La aplicación de frío en la zona, genera una vasoconstricción de los capilares y vasos rotos, lo que reducirá el sangrado en la zona y favorecerá los procesos de reparación posteriores. De esta manera, reduciremos los efectos negativos de un proceso inflamatorio y de sangrado exagerado.

Además debemos tener en cuenta que en el caso de las roturas de fibras donde no se ha roto el tejido fascial que envuelve al músculo, el sangrado y la inflamación pueden quedar encapsulados, aumentado la presión en la zona de la rotura y generando aún más dolor e inflamación. Por todo ello, la aplicación de frío en la zona en los primeros momentos de la generación de la rotura fibrilar es un aspecto fundamental para reducir los tiempos de recuperación.

2. Masaje drenante.

Es muy recomendable en las primeras fases después de una rotura fibrilar, la realización de una masaje drenante (el drenaje linfático manual y otras técnicas de masaje drenante) que ayuda a evacuar el exceso de inflamación que se produce, mejorando así el cuadro doloroso característico de los primeros días y poniéndose las bases de una correcta recuperación posterior.

3. Emplasto.

Un remedio muy aconsejable para los primeros días después de la generación de una rotura de fibras es la aplicación de un emplasto de antiinflamatorio (Traumeel + Trombocid Forte + Gel antiinflamatorio como Voltaren, Enangel, etc) sobre la zona afectada, de la misma manera que sucede con el masaje drenante la aplicación de este emplasto tiene como objetivo mejorar y drenar el exceso de líquido extravasado que se produce en estos casos, acelerando la puesta en marcha de los procesos fisiológicos de recuperación y regeneración de la lesión muscular.

4. Reposo.

Como norma general en las roturas fibrilares siempre hay que guardar reposo relativo. Lo más importante en los primeros estadios de las mismas es no solicitar la musculatura afectada e intentar, en la medida de lo posible, poner la musculatura en una posición de relajación. Esto tendrá dos funciones básicas, disminuir la tensión y el tono muscular y aproximar los extremos de la rotura de fibras para facilitar así su recuperación.

5. Movilización pasiva suave.

Transcurridos dos o tres días después de una rotura de fibras es recomendable realizar pequeños y controlados ejercicios de movilización pasiva respetando siempre las sensaciones de dolor. Dentro de las pautas de reposo relativo podemos movilizar las articulaciones que se relacionan con la musculatura afectada, esto provocará un efecto de bombeo estimulador de la circulación sanguínea.

– Fase de inicio de la recuperación (de 5 a 10 días)

1. Aplicación de calor.

Una vez la rotura de fibras pasa a un proceso de consolidación, en la que la fase aguda de inflamación, rubor y calor se ha pasado, (lo cual en roturas de fibras moderadas grado 2 suele ser al cuarto día) podemos aplicar calor local y suave sobre la zona. En esta fase queremos mejorar e incentivar los procesos de curación del desgarro muscular y el calor en la zona mejorará y activará la circulación de la zona.

2. Movilización activa.

A partir del cuarto a quinto día es recomendable empezar a activar la zona dañada mediante movimiento suave. Debe realizarse de manera cuidadosa y controlada, ya que en la fase de recuperación el músculo se verá beneficiado de una movilización y contracción activa del mismo, esto mejorara y orientará de manera adecuada las fibras musculares, mejorando el proceso de cicatrización y evitando las fibrosis y adherencias musculares típicas de estos procesos.

En el caso de una rotura de fibras en el músculo gastrocnemio o gemelo se tratará de ejercicios de movilización activa sin carga donde la contracción es activa pero no tiene que vencer una fuerza externa intensa, y por lo tanto la contracción es leve, suficiente para estimular el proceso de recuperación pero cuya tracción es insuficiente como para afectar a la lesión.

3. Masaje drenante circulatorio y de relajación muscular.

En esta fase, es muy aconsejable aplicar masaje sobre la musculatura, con el objetivo de estimar la circulación sanguínea y evacuar los residuos producidos por el proceso de reparación, así como relajar el tono muscular, sembrando y abonando el terreno para una correcta cicatrización.

– Fase de recuperación parcial (10 día en adelante)

1. Vendaje compresivo.

En esta fase de recuperación, es muy interesante realizar un vendaje ligeramente compresivo en la zona, previo al ejercicio de carrera suave o al ejercicio de activación del músculo lesionado. En esta fase se recomienda realizar contracciones isométricas y ejercicios que no impliquen un esfuerzo contráctil intenso y repentino de la musculatura dañada (una buena recomendación pueden ser ejercicios suaves en el agua).

2. Estiramientos suaves.

A parir del décimo día aproximadamente, podemos realizar ejercicios de estiramiento suaves indoloros, (el dolor siempre a de ser una guía para realiza todos los ejercicios que se recomiendan) en casos de recuperación de las roturas de fibras y pasada la fase aguda donde hay dolor en reposo, el dolor producido por alguno de los ejercicios recomendados siempre nos indica que la cicatrización se esta viendo agredida, por lo tanto, a la hora de estirar o realizar alguna actividad suave para readaptar al músculo la sensación dolorosa que tengamos siempre ha de ser una guía para parar o moderar el ejercicio.

3. Ejercicios de readaptación muscular en carga.

En esta fase (en el contexto de una rotura de fibras en miembro inferior) se podría hacer un ejercicio de carrera suave, además de algún otro ejercicio de contracción indolora de la musculatura afectada, siempre teniendo cuenta que los tiempos y la intensidad deben ser moderados y suaves.

– Fase de recuperación total (de 20 días en adelante)

1. Ejercicios activos mas intensos.

Para buscar una readaptación muscular completa, en esta fase, debemos ir aumentando de manera progresiva la duración e intensidad del ejercicio físico, siempre evitando contracciones bruscas intensas de tipo balístico que pueden volver a dañar la musculatura.

No debemos olvidar que aunque en esta fase el músculo se encontrará casi completamente curado todavía corremos el riesgo de que la musculatura se vuelva a lesionar, por lo tanto, debemos ser muy prudentes a la hora de realizar ejercicios intensos como chutar un balón y otros que requieran una contracción fuerte y repentina de la musculatura implicada.

2. Estiramiento más intensos.

En esta fase de recuperación los estiramientos musculares deben ser más intensos, buscando una mayor exigencia en los mismos, debemos recuperar la flexibilidad y la elasticidad muscular perdidas. Es aconsejable que la exigencia de los estiramientos se vayan aproximando a la musculatura del lado contrario no afectado, siempre aplicando las reglas mencionadas de prudencia y sentido común.

3. Masaje transverso profundo a las fibras en caso de adherencias o fibrosis. (Tipo Cyriax)

Es muy habitual que como consecuencia de los procesos de reparación y cicatrización de una rotura de fibras se produzca un callo o cicatriz engrosada que se traduce en una fibrosis muscular así como adherencias entre planos musculares. Para evitar que se produzcan estos inconvenientes es aconsejable en estas fases realizar un masaje transverso profundo tipo Cyriax. De esta manera, conseguiremos romper dichas adherencias y fibrosis, mejorar el estado de la cicatriz muscular así como el deslizamiento entre planos musculares.